Mejor un mal acuerdo que una buena pelea.
Duro de digerir…
La negociación que se lleva a cabo en Cuba con
los bandidos de las FARC es un proceso duro de digerir, tanto para los que están de acuerdo como para
los que no. Pero si se analiza, podríamos decir que es el resultado de las
amargas negociaciones pasadas y la “mano dura” de Uribe. Pastrana les dio medio
país para negociar, en su momento se pensó lógico, no iban a concentrarse en un
lugar para ser presa fácil de un bombardeo que los borrara de un solo zarpazo;
pero estos tipos engañaron a Pastrana y a todo el mundo, ganando tiempo para
engrandecer su ejército, sanar sus heridos y fortalecer su aparato delictivo. Por
esto, Pastrana los acorraló política e internacionalmente. Las FARC perdieron
discurso y respaldo internacional, al menos de forma directa. Por fin fueron
formalmente llamados Terroristas. Uribe pudo darles la guerra dura que dio,
gracias a que las FARC cambiaron su discurso político por fortalecer su
bandidaje. Hoy nos escandaliza que mientras se negocie en Cuba, en Colombia
sigan matando, pero es la regla del juego. Si el gobierno exige que se pare la
guerra, tiene que darles el espacio que nadie quiere darles. Confirmar que la
fuerza pública cumple con el cese al fuego es fácil, lo difícil es confirmar
que la guerrilla lo haga. Así entonces tendremos que negociar en medio del
fuego. Seguir echando plomo de lado y lado. ¿A alguien se le ocurre otra fórmula
que no sea darles medio país como se le ocurrió a Pastrana? Otra buena cosa fue
el bajo perfil con que se dio la negociación hasta que a Uribe se le ocurrió hacerlo
público. Y todo por despecho. ¿Cómo se entero Uribe? ¿Andrómeda, el Hacker? ¿Tiene
más muchachos chuzando? Antes nunca fue con sigilo, al Caguan llevaron hasta a
Marbel, con razón Tiro Fijo ni se apareció por allá.
El país al revés…
¿Por que
Uribe y sus fervientes seguidores se
apenan que haya buscado negociar con la guerrilla la paz de nuestro país? Es un
acto mínimo de responsabilidad, es una obligación en Colombia. ¿Por que vender
la imagen de que solo a sangre es que Uribe acabaría con la guerrilla? ¡Rambo
presidente! Todo el mundo, hasta Uribe,
sabe que un país repleto de desigualdades, como el nuestro, es caldo de cultivo
para cualquier organización delictiva, y la guerrilla lo es a lo grande. La
mano dura militar es una forma de obligarles a negociar, de negociar en
condiciones en las que el país no esté arrodillado, como lo dejó Pastrana, pero
al fin y al cabo, el “fin del fin” es una negociación. La negociación de Santos es una consecuencia lógica
de la arremetida militar de Uribe. ¿Por qué ahora Uribe critica algo que el
buscó? ¿Por que ahora se avergüenzan y tratan de tapar una realidad que lo
engrandece? ¡Uribe buscó la Paz! ¿Qué tiene de malo o raro? Todos los
colombianos vivos, hemos anhelado la paz o por lo menos el respiro que un
acuerdo de estos trae. ¿Solo Uribe tenía derecho? El miedo en Colombia es un
caballito de batalla que algún día tendremos que quitarnos, y esto de que el país
solo se salva por la acción de una persona (“el mesías”) es cuento chino que ya
más de uno nos lo ha echado antes…
No hay posibilidad…
Las FARC,
en una menor medida el ELN e incluso
paramilitares rebautizados de Bacrim (Gracias al mal manejo de la negociación con
estos), son aparatos de guerra con muchos anos de gestación, tienen un poder
militar y económico innegable, tienen permeados a muchos entes militares,
cuerpos policiales y gran porcentaje de políticos (por no decir que estos
permearon a los otros), hacen presencia en muchos lugares de nuestra Colombia,
donde la ausencia de estado es evidente, incluso en las grandes ciudades se
siente su manto de miedo, extorción y presencia armada… ¿Alguien puede creer
que alguno de estos tipos entregará su poder, sus rentables negocios sucios y
se irá a podrir en una cárcel? ¿Alguno de los férreos críticos, uribista o no, lo haría si tuviera el poder de estos
bandidos? ¡No hay posibilidad alguna! Menos con la reciente experiencia
paramilitar, estos pensaron que por que ayudaron a elegir del presidente para
abajo a muchísimos de los mandatarios regionales y nacionales, podían pagar barata
su legalización, y seguir manejando a control remoto el alíen de muerte que engendraron.
Terminaron en cárceles gringas, traicionados tanto por el gobierno negociador,
como por sus propios empleados… Los
Dirigentes de la guerrilla y sus familias incluso, en su mayoría, viven fuera
del país, alejados de la terrible escena de guerra, gozan del amparo de muchos
gobiernos, derrochan dinero y comodidades, ¿Alguien cree que alguno de estos se
vendrá de vivir en “Fuerte Tiuna” en Caracas, la Habana o Ecuador, dejaría de
manejar su moto Harley y le entregaría su ejército, armas, rutas, negocios de extorción,
cocaína, robo de gasolina, etc. al gobierno de turno que se lo pida, para irse
a la cárcel la Picota a pagar 60 años como quieren algunos, 8 como pretendían los
paracos o siquiera 1 o 2? ¿Se expondrán a ser extraditados? Perdón, pero no
creo que tengamos tanta suerte. Todos quisiéramos verlos tras las rejas, seguro
la vida se la cobrara, pero que esto sea producto de una negociación con un
gobierno, no hay posibilidad alguna.
Ni tan buena ni tan mala…
Una buena y una mala noticia. La mala es que la
negociación está liderada por un Santos sin escrúpulos que no representa a
cabalidad al país y una cúpula guerrillera que no se sabe que tanto mando tenga
ante su aparato de guerra. Santos con tal de quedar en la historia como “el
pacificador” va a hacer lo que sea necesario para que la negociación se dé. La
guerrilla lo sabe más que ninguno, estos tipos tienen más experiencia en negociaciones de paz que
en la misma guerra. Saben que cada negociación de paz es una bocanada de aire y
popularidad para ellos, y saben de las urgencias del gobierno. Van a exprimir
esta negociación hasta lo que más se pueda. No solo pedirán libertad, casa,
carro y beca. Eso a pesar de ser peligroso y doloroso no es lo peor, y es hasta
entendible. Lo peor es saber que tanto mando tienen los jefes de la guerrilla para
hacer cumplir sus acuerdos a sus hombres de la guerra, que tan dóciles y
obedientes pueden ser los tipos de fusil. Una cosa es Granda, Márquez o cualquiera de los otros que
se dicen la “cúpula” de las FARC y otra el “Paisa” o cualquier otro de los narco-asesinos
que tienen los fusiles, manejan las escuadrillas y generan el billete de los
negocios delictivos. Los jefes van al senado o serán embajadores o lo que sea
que se les ocurra; estos serán 20 o 30, y seguro se los comerá la maquina corrupta
de la política, como le paseo al M19; pero ¿y los otros? Estos se convertirán en
Bacrim o cualquier otro nombre novelesco de los que nos encanta en Colombia.
Esa si es la parte preocupante.
Por su parte la buena es que llegar a feliz término
con estos tipos implicaría varios pasos, tendrán que acordar algo, esto debería
ser de alguna manera digerible para que pueda pasar por senado y luego por el
escrutinio de los votos. Ni el senado ni los votos son garantía de que no nos
metan los dedos a la boca, pero es algo. No podrá ser una negociación descarada.
Para esto será de vital importancia la oposición de Uribe y sus muchachos, de
los Verdes y de la Izquierda ¿Quien pudiera creer que Uribe y la Izquierda serían
tan cercanos? Hasta eso podría mencionarse entre las cosas buenas ¿Ejemplo de
tolerancia, o de todo vale? La aun mejor noticia es que aunque las FARC se
divida en mil pedazos, y que potencialmente tendremos 1,000 bandas en lugar de
una, el hecho mismo de desmontar el “letrero” de las FARC, le dará un impulso económico
y de buen nombre internacional al país, que generara grandes cambios, cambios
muy positivos. Además las 1,000 pequeñas FARC no contaran con el estatus político
de su cruel madre. Ni los Paracos con su 30% en el senado pudieron arroparse con
este manto, así que serán solo bandidos.
Bien dicen por ahí que es mejor un mal acuerdo
que una buena pelea.
No comments:
Post a Comment