Un cambio, todos queremos un cambio, eso es indudable. El problema es saber a qué nos referimos con un 'cambio'.
Hoy hablaba con alguien y le decía que gran parte del problema es que nacimos en un mundo y una sociedad injusta, y que el problema es que todos queremos cambiar pa' arriba, pero nadie está dispuesto a que el cambio lo mande pa' abajo.
Me explico, algunos nacimos en una situación socioeconómica media, media alta y hasta alta. Una casa, carro, muchacha del servicio, colegio privado, algunos con empresa, finca o propiedades. Cuando nos preguntan, queremos un cambio, queremos tener los privilegios de Uribe o Santos o en el mejor de los casos Santo Domingo o Ardila Lule, que son los jefes de los dos primeros. Quisiéramos que la cosa cambiara pa' arriba. Si la misma pregunta se la hacen, en la misma casa, a la señora del aseo, seguramente quisiera ser la patrona. Y si la pregunta se la hacen a una persona que no tiene trabajo y tiene una posición inferior a la señora del aseo, probablemente, quisiera ser la que barre.
Todos queremos cambiar pa' arriba, pero si tenemos una sociedad injusta, por lo que añoramos todos un cambio, seguramente unos quedaremos mejor acomodados y otros perderemos algunos beneficios. El cambio justo implicaría un reacomodo de situaciones, que no necesariamente catapultará a todos pa' arriba.
Si hay gente que no llena sus necesidades básicas, ser justos con todos implicaría que algunos se deshagan de sus privilegios y así balancear la situación de todos. Gran parte del miedo al cambio es no saber si en el nuevo reordenamiento, perderemos algunos privilegios.
En Cuba se decía que habían hecho una encuesta y todos habían optado por pedir un cambio. Miami vio a Fidel con cara de cadaver, pero luego a alguien se le ocurrió preguntar que era un cambio y el cambio anhelado era que las cartillas fuera más abultada. ¿Es eso un cambio?
Una vez, hace mucho tiempo, un humorista amigo, cuando aún no era famoso, contaba que al llegar borracho a la casa, la mamá lo increpó por su estado, a lo que el le dijo: "No tomó más" y en voz baja prosiguió: "Ni menos".
El cambio prometido no era tal.
Por estar buscando lo que no se les había perdido se montó Chávez en Venezuela. Todos estaban hartos de lo que tenian, pero hoy, luego de casi 20 años, todos andan tirando piedra y ven a Colombia como nosotros vemos a Suiza.
Yo creo que los grandes cambios de Colombia no son de sistema o de leyes, los grandes cambios de Colombia tienen que ser de aplicación y cumplimiento de lo que ya tenemos. De justicia. Que la ley caiga igual a todos, no que a unos les caiga el yunque y a otros les caiga la pluma.
Con que la ley se cumpla por igual, podremos decir sin equivocarnos, que todos viviremos bien y el país tomará el rumbo deseado. Acabemos al 'traquetico' que todos cargamos en el corazón y respetamos los derechos de el de al lado, con eso Colombia será un país de lujo, sólo con eso.
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