Hoy quería escribir, tenía toda la disposición, agarré mi teléfono y comencé. Cuando ya estaba acabando, me arrepentí; es que volví a escribir sobre lo mal que lo hacen Uribe y Santos, y cómo en su afán de ganarle al otro se están tirando al pais.
También escribía sobre lo mal que lo hacemos los colombianos formando filas tras del uno o el otro. Pero cuando ya la columna tenía forma, me arrepentí, es que me siento monotemático y aburridor con ese tema.
Luego arranqué a escribir sobre mi teoría de la bomba del Andino. Aunque nunca me lancé a dar hipótesis, lo que sería una irresponsabilidad enorme, si me pregunté a quién le sirve o a quién no le sirve un bombazo como ese en este momento.
Y aunque la columna iba bien, también me arrepentí. Es que es un ejercicio facilista, es claro que ni a Santos, ni a las FARC y menos a las víctimas les sirve un bombazo como esté. Y es facil saber quién se beneficia. ¿O no?
Además de facilista, también me pareció oportunista. Es que sacar provecho culpando a uno u otro bando, cuando los muertos aún reposan humeantes en una morgue, es un ejercicio detestable.
Comentario aparte, que bien estábamos sin bombas, muertos de esta índole y sin ataques terroristas. Que mal volver a las noticias de la guerra. Ojalá sea un caso aislado, pero no creo. Con tanto odio de todos lados y con tantas injusticias, es difícil vivir en paz.
Pensé hablar del Júnior, estoy en mora de escribirle algo. Es que el Júnior es ¡Tu papá! y nos ha dejado unos recuerdos imborrables. ¿A quién se le puede olvidar ese gol de McKenzey, en el minuto noventa y tantos, contra el América, que le sacó la Copa de la estantería al Medellín?
Júnior es el mejor retrato de la ciudad. Desordenado, alegre, dicharachero, apasionado, indisciplinado, medio bacanzón; todo lo tiene, el Júnior es el mas barranquillera de todos los barranquilleros.
Pero luego de pensar en todo lo bacán que es el Júnior, el tema ya se puso político, es que el Júnior es más político que su dueño. Así que en mi hastío político, me arrepentí.
Luego me llega la información sobre el éxito de un muy buen amigo medico, para mi el mejor de Colombia en lo que hace. El tipo se especializa en dolor y desarrolla técnicas de Proloterapia, y otros nombres medio vulgares para mí, que le hacen mejor la vida a muchísimas personas.
Pensé que, como lo hice hace poco, era mucho mejor escribir sobre estos héroes anónimos, que seguir regando odio hablando de los mismos bandidos. Es hora de visibilizar a los buenos y hacerle saber a la gente que SÍ hay gente capaz de sacar al país del letargo de corrupción y desvalores en el que está metido.
Luis H es el claro ejemplo que las cosas hechas con pasión son las mejores. El tipo es el único capaz de contarte un procedimiento medico, de tal manera, como si contara la mejor película de acción. Siempre va a ganar 100% la atención del que lo escucha, aunque lo que cuente sea un aburrido proceso de entubación o una sacada de sangre. Pero es que el tipo lo vive y siente de tal manera que es un disfrute oírle sus cuentos medicos. Anécdotas tiene un millón.
Pero luego me pareció que era algo muy personal y sesgado ya que somos amigos desde la época de la bicicleta, cuando la ponía a andar en una rueda y había que decirle que la bajara, se cansaba uno primero de seguirlo, que él de manejarla. Hemos pasado demasiadas cosas juntos y lo he visto convertirse en un profesional, que para mi, hace parte de ese grupo de colombianos super héroes, silenciosos y anónimos, que van a sacar a Colombia adelante, por encima de los Uribes y Santos de siempre.
Así que tampoco quise hacer la columna con ese tema. Y arranqué a pensar en el venidero día del padre. Pero por un lado es una fecha que no me encanta, por la partida del mío ya hace 10 años. Y por el otro, me declaro impedido por conflicto de intereses.
De todas maneras no deja de ser un bonito dia. Además es un compensatorio por el del rimbombante día de la madre. Aún no entiendo por qué el uno es de primera y el otro de segunda categoría. Pero no me quejo, a mi siempre me va bien y la verdad, las madres se lo merecen.
Aprovecho para desearle a todos los padres y a aquellas madres que hacen de padres, un muy felíz día.
Así que como no tenía de que hablar, mejor me quedé callado.
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