Sunday, December 1, 2019

Fútbol bueno, fútbol malo

El futbol es el deporte que más emociones despierta en el mundo. Es un sueño, todos los niños aspiran a ser Messi o Pelé.  Y en las gradas las emociones, llevadas al extremo, hacen que se vivan experiencias extremas. El fútbol tiene todo tipo de historias, buenas y malas, que dejan ver que es la realidad aumentada de la sociedad que somos.

Se jugaba el clásico Palmeiras contra Corintians, el estadio a reventar, entre esas miles de almas fogosas se encontraba un niño ciego, al que su mamá le narraba al oido cada una de las jugadas que sus ojos veían.  El niño vivió uno de los días más felices de su vida. La señora es nombrada la mejor hicha del mundo y, otro día, el niño toca el cielo entre los brazos de Neimar que lo levantó repleto de emoción.

Uno de los momentos donde el fútbol ha servido de mejor manera a la humanidad, se vivió en África; un  intento de golpe de estado dividió a Costa de Marfil, en 2001 el país se partió en dos, al sur el Gobierno, al norte los rebeldes. Un cruel conflicto con regueros de muertos. 4 años de cruel violencia hasta que la selección de fútbol logra clasificarse por primera véz a un torneo mundial y el país entero, unido, lo celebra. Didier Drogba, el lider de aquella selección, toma el microfono, arrodilla a todos sus compañeros y dice: "Hoy les pedimos de rodillas que se perdonen los unos a los otros".
Luego de varias acciones heroicas, Didier logra que se consolide la paz en su país.

Pero el fútbol también puede ser muy cruel: Una de las canalladas mas grandes que he oído del fútbol se la escuché a Calimenio Preciado, el goleador de Santa Fé; resulta que esa semana le mataron al hermano, él fue, lo enterró y volvió para el clásico contra Millonarios. Un grupo de canallas hinchas de Millos le cantaban:"Calimenio oh, oh, oh, mataron a tu hermano oh, oh, oh".
Bellacos tipos, el futbolista no podía concentrarse en su partido por mirar a los 'perros' que le cantaban. En un momento dado, tiran un centro, Calimenio se levanta y de cabeza la manda al fondo de la red. Calimenio explotó de emoción y corrió hacía las barras azules, mandandolos a callar con su dedo en la boca, luego levantó las manos y le ofreció su gol a su hermano en el cielo.

La sociedad tiene muchos racistas que usan el fútbol para escudarse en el anonimato que la grada les da; ¿pero como manejar el tema? Jugaba el Barcelona contra Villareal, estadio Madrigal, minuto 75, 'corner' que va a cobrar Dany Alves. La tribuna lo fustiga con horribles gritos racistas. Un banano es tirado desde la grada, acompañado de gritos de mono, simio y mico contra el jugador. Este, con calma, se agacha, lo toma, lo pela y se lo come; con naturalidad cobra el tiro de esquina. Creo que la clase mostrada por el jugador es la mejor reacción ante un grupo de ignorantes que dañan al fútbol.

El fútbol es bello, hagamos que los Drogba o Alves estén por encima de los feos, el hincha eres tú, tu veras si dañas o enarbolas a este, el mejor espectáculo del mundo.

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