Hay personas que cometen algunos delitos que uno pensaría
que deberían ser eliminados para proteger a la sociedad. Solo pensar en las
bestias que le tiran ácido a otros en la cara, incluso en algunos casos, sin
conocer a su víctima o mediar razón alguna (no hay razón que lo amerite).
También están los violadores de menores, personas que en
algunos casos lo han hecho repetidas veces y que les han dañado la existencia a
niños que han cargado con la culpa ajena por toda la vida.
Están los que ponen bombas en el cuello de otra persona; los
que han arrasado con pueblos enteros, en horrendas masacres que terminan en un “picaito”
de fútbol, con la cabeza de la víctima como balón.
Están los que se roban los hospitales públicos y las EPS’s, generan la
muerte sistemática de miles de personas. O las bestias de ICBF que les estaban tomando
fotos a los niños con el plato de la comida, para encubrir su robo.
Podría estar días completos enunciando casos que podrían ser
merecedores a la pena de muerte. En nuestra sociedad se
presentan cosas horrendas, que uno pensaría son meritorias de la
bendita Pena.
Lo digo en un momento donde las masas eufóricas de Facebook
pueden estar encendidas. En Cartagena está el caso Iglesias (Que aunque usted
no lo crea, no involucra a un solo cura). El señor es acusado por media familia
directa, de haber violado a la otra media. Sé que esto genera tal indignación que
los jueces de Iphone o Android, pronto pedirán se reavive la ‘Pena
de muerte’.
Yo me niego a pensar que este es un camino, y no lo hago
pensando en los que realmente lo merecen, lo hago pensando en los que no lo merece y en quornes tomarán semejante decisión. Ojo que no terminen los niños, además
de violados, rostizados en una silla eléctrica.
¿Se imaginan a Uribe metiendo “Falsos Positivos” para sacar
del camino a los que se interpongan entre él y la Patria? ¿O a Santos, que es más
eficiente, acabando con los que se le interpongan a su premio Nobel de paz?
“Tenemos a las Altas Cortes”, podrán decirme, pero recuerdo
al honorable Pretelt que desplazaba familias, con el fusil paramilitar, para
apoderarse de unas tierritas.
¿Se imaginan a Alejandro Ordoñez, biblia en mano (La de él,
las otras impías hay que quemarlas), repartiendo silla-eléctrica a los
pecadores? ¿O al Fiscal Montealegre, electrocutando a todos los que se salten
una cita en una EPS? ¿O a Maya Villazón, que no sé si es Procurador, Contralor,
Fiscal, o todas las anteriores, ejecutando al que no se sepa la “Gota Fría” cuando
los ‘Paracos’ lo apunten con un fusil?
En un país donde Diomedes pagó su pena de prisión en la
finca de Jorge 40; donde Kiko Gómez sigue poniendo gobernadores desde la cárcel,
con la anuencia del Gobierno; donde la
Gata paga prisión, paseándose en una ambulancia; donde al jefe de la oficina de
Envigado, lo mandan a su casa porque es “padre cabeza de hogar”; donde al jefe
de Interbolsa lo recluyen en un
apartamento que parece Down Town Miami; y un largo, largo etc.
¿Les parece que estaríamos mejor dándoles semejante
herramienta a los adalides de nuestra justicia?
Yo estaría: ¡Aterrorizado!
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