Sunday, October 23, 2016

La Historia que Nos Contaron

La verdad es relativa, cada uno cuenta la historia según su propio ángulo. Por eso, de la misma fiesta, unos podemos decir que muy buena o muy mala, depende como nos fue en ella. Así son todas las cosas.
La historia nos hace conmemorar muchísimas fechas, el pecho se hincha de patriotismo y levantamos estatuas y monumentos conmemorativos de fechas y personajes que enriquecen nuestro orgullo patrio.
Pero ¿Realmente debíamos estar tan orgullosos?¿Merecen tantos honores?
Hace poco el excelentísimo alcalde de Cartagena, Dionisio Vélez, levantó una placa, con la presencia del mismísimo Carlos, antes eterno príncipe de Gales, pero venido a menos en Duque, por mala conducta.
La placa decía: "Esta placa fue develada por sus altezas reales el Príncipe de Gales y su esposa la Duquesa de Cornualles, en memoria al valor y sufrimiento de todos los que murieron en combate intentando tomar la ciudad y el Fuerte de San Felipe bajo el mando del almirante Edward Vernon en Cartagena de Indias en 1741".
La placa era vecina del monumento a Blas Delezo, el mismo que manco, cojo y tuerto, impidió el triunfo ingles, por consiguiente, responsable de los que murieron en combate y que mencionaba la dichosa placa.
La misma fue desterrada por acción de heroicos cartageneros, quienes en defensa de la historia que nos contaron, se sintieron ofendidos por la placa.
Pero, ¿Quien tenía la razón? ¿Por cuál de los dos debimos sentirnos orgullosos?
¿Defendemos a los españoles porque fueron quienes ganaron la pelea por un tesoro que no les pertenecía, obligaron a los nativos a creer en sus dioses, hablar su lengua y servirles hasta en sus más oscuros deseos? Si ganan los ingleses y fueran ellos los saqueadores, ¿Estuviésemos peleando por lo mismo, pero en ingles?
A los españoles tocó sacarlos a garrote, por parte de los mestizos, dirigidos por una clase privilegiada, que con la fuerza de los no privilegiados, fundaron las bases de lo que es hoy Latinoamérica, la cual no es que sea para sacar pecho de orgullo por lo justa que es.
La mayoría de nuestras vergüenzas nacen en las injusticias de nuestra fundación.
Gaitán y Galán fueron muertos antes de erigirse en presidentes de Colombia. La historia los ensalza como los grandes caudillos que fueron muertos antes que llegasen a solucionar todos nuestros males. Pero, ¿Que hicieron para ello? No mucho, creo yo, solo se murieron y nosotros pudimos culpar de su muerte a todos los males que nos aquejan.
¿Qué dirá la historia de Uribe o Santos? Depende quien la escriba. De Uribe se ha dicho de todo, lo mejor y lo peor. Ojalá su legado no sea escrito por mi, nuestros hijos pensarán que fue un canalla.
De Santos la historia le reconocerá un premio Nobel por una paz que los colombianos no quisimos. Depende quien escriba, lo podrán ensalzar o no, pero lo cierto es que a pesar que logró lo impensable, llevar a las FARC a firmar un acuerdo de desmoralización, también habrá que decir que no hizo nada por acabar las causas reales de nuestra guerra. Hizo más profundas nuestras diferencias y no acabó con ninguna de las injusticias que la historia nos heredó.
¿Que dirá de nosotros la historia? ¿De ti, de mí? No mucho, solo que tampoco hicimos mucho por cambiar un sistema que no mejora si no cambia la sociedad, es decir que cambies tu, yo, nosotros.
PD: Los que piensen como yo, que Uribe y Santos profundizaron nuestras diferencias, que piense cuales sacrificios somos capaces de hacer para acabarlas; muchas de las injusticias son los privilegios que el sistema nos da, a nosotros o a algunos de nuestro círculo, y de los que no estamos dispuestos a renunciar. Por ello, antes de juzgar, piense si usted estuviese en los zapatos del presidente, si fuese capaz de hacerlo diferente.

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