Dicen que todo tiempo pasado fue mejor, pero yo creo eso se dice con el sentimiento, con el recuerdo y la melancolía. A mi me pasa mucho que cuando recuerdo lugares o comidas de cuando niño, me las imagino mucho mejor de lo que son, cuando vuelvo a ellas me percato que probablemente no eran tan buenas o grandes como las recordaba.
En el colegio era medio desastre, mis calificaciones parecían un universo, muchas estrellitas y luces rojas. Las notas de mis amigos, en lo general, eran iguales o peores. Los burros se buscan pa' rascarse, dicen.
Cuando entregaban calificaciones llegaban a mi casa, por lo menos, 5 o 6 de ellos pa' alargar la llegada a las suyas. "Elsa échale agua a la sopa", se oía gritar desde las escaleras que daban a mi casa. En mi casa eran frescos con el tema. Recuerdo que, una a una, iban llegando las mamás a buscar a su pequeña bestia. Mi mamá salía y les trataba de calmar con un "no le fue tan mal, sólo perdió 5". Aún me pregunto que pensarían ellas quienes se debatían entre sonreirle a mi mamá o matar a su hijo.
Poco a poco, con paciencia nos fuimos volviendo grandes, como pudimos nos graduamos de la Universidad y nos buscamos ubicar en la vida. En general, a todos nos ha ido bien y realmente somos mucho más responsables de lo que pintábamos.
Pero el punto de mi escrito no va a resaltar lo mal que lo hacíamos, el punto va a resaltar que nuestros hijos han sido mucho más responsables, menos recocheros y mas brillantes en sus estudios, que nosotros sus padres.
Tengo un amigo que no pasó ni aritmética de primero de primaria, pero a la hija no le alcanza el cuello para cargar todas las medallas que gana.
La sobrina de otro, al que el estudio no se le dio de a mucho, ni a él ni a sus hermanos, se graduó de un muy buen colegio, con honores y llena de elogios por el buen trabajo realizado.
Por el contrario otro buen amigo que era brillante en el colegio, su hijo no era el más pilo para eso del estudio y tenía sus salidas de inmadurez, mi amigo se preocupaba, pero aún así se graduo bien del colegio y hoy el tipo está estudiando en el exterior y se volvió más maduro que yo.
Un amigo de mi hijo se graduó con honores y su mamá se ríe porque dice que en su juventud ella era terrible.
Veo hijos de mis amigos en Facebook yéndose a estudiar a Alemania o ganando cuanto premio se les atraviesa. Espero que en la vida laboral sean igual o mejores, y también nos superen en lo que a llevar este país se trata.
Y finalmente mi hijo que nació viejo, se pone bravo porque saca 90 en estadística, por ese 90 yo hubiese dado una mano en mi tiempo de universitario.
Nosotros fuimos una generación fusible, yo la llamé la generación del Ala de Pollo, otros nos llaman, con acierto, la generación X. Es que somos una variable. Tuvimos que aprender todo a las patadas. Estábamos entre unos padres que a duras penas usaron el cajero automático y los hijos que nacen manejando un iPad. Pues a nosotros nadie nos enseñó. Pasamos del TV a blanco y negro, con un canal; al 'streaming', el HD, Bluetooth, WiFi, etc. Hoy pita un aparato por batería y no sé si es el teléfono, el reloj, el iPad o ¿qué sé yo? Todo es Smart.
Del teléfono de tono, que daba tono cada media hora, pasamos al iPhone. Eso no ha sido facil, nos pasamos la vida aprendiendo algo nuevo. Nuestros hijos en cambio son especialistas en lo que hacen. Y nos tienen a nosotros que los sobrepreparamos.
Van a clases de fútbol, natación, música, refuerzo de todas las materias que dan y las que pueden llegar a dar. Nos tienen casi todo el día encima y a la orden, vivimos para ellos.
La generación de nuestros padres aún era la del Rey de la casa; nosotros nos dimos un auto golpe de estado y le dimos la corona a nuestros hijos. No puedo hablar por todos, no soy experto en el tema, sólo puedo hablar de los míos y de los hijos de mis amigos. Son pela'os más interesados en construir mundo que en parrandearse hasta la última cerveza del anaquel.
Puedo contar con una mano, y me sobraran dedos, los días que mi hijo ha sido irresponsable con la noche. A pesar que es medio noctambulo.
Mi hijo rumbea, tiene novia y trata de divertirse, pero la rumba no es su prioridad. Si un fin de semana tiene un trabajo o una rumba, posiblemente se quede adelantando su trabajo. En mi época no había posibilidad que yo pudiese hacer un trabajo en una noche de sabado. Yo moriría esa noche y al día siguiente estaría velando mi guayabo, así que la tarea ni pa'l sábado, ni pa'l domingo.
Mucho he criticado mi generación como padres, hay muchos casos de niños a los que les metimos las marcas de forma intravenosa, mucho hemos dicho de niñas de 12 con carteras de 3,000 dólares y tetas postizas a los 15. Eso es un error grave, pero también me aterro (para bien) de muchos pela'os brillantes que no precisamente vienen de padres que se destacaron académicamente. De pronto las mamás pusieron su grano de arena, pero al menos doy fe que los padres no teníamos derecho a tan brillantes hijos.
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