Friday, July 20, 2018

En busca de la felicidad

La vida es una sucesión de esperas. Siempre estamos esperando algo, y cuando lo conseguimos, normalmente, ya estamos esperando otra cosa.

También pasa que el nivel de expectativa cambia y las esperas son tantas que, ya cuando llega, el sabor no es el mismo. Cambian las prioridades y expectativas de lo esperado. Por eso, es que medir la felicidad es casi imposible. Lo que me hace felíz a mí, no necesariamente te hace feliz a ti.

Quien no tiene trabajo, le hace felíz conseguirlo, pero quien lo tiene, muchas veces, vive quejándose de trabajar. Solo cuando lo pierde es que sabe lo feliz que era con él.

Hace unos años, llegué a trabajar a una oficina con alto nivel de estrés,  cuando el jefe se volvía loco gritando, yo le decía al afectado: "Antes de mandar todo pa'l carajo, piensa en el recibo del agua". Es que un recibo de luz cortado, acaba hasta con el amor de Romeo y Julieta.

Cuando me toca comprar carro, siempre me doy la vuelta por los que valen más de lo que mi amor por un carro pagaría y siempre llego a la misma conclusión, ese monton de plata al mes, en mi bolsillo, me hace mas felíz que tener la nave cogiendo sol en la puerta de mi casa. Pero como digo, las prioridades hacen que algunos prefieran tener la nave, así al almuerzo solo alcance pa' lentejas.

Es como la felicidad de pasear a punta de tarjetas de credito. No podría dormir en las deliciosas cobijas de un hotel 5 estrellas, sabiendo que el lunes no tengo pa'l almuerzo y que en un mes tengo a Data Crédito y al F2 detrás pa' que pague lo que me comí en mis 15 minutos de rico.

Me pasa en los hoteles, en los restaurantes, en los conciertos, en todos lados. Hay veces que con mi esposa nos preguntamos, ¿como hace la gente? La respuesta es una sola, prioridades. Hay quien prefiere "espantajopear" toda la noche y brincar y saltar durante el día, yo no.

Entre más se tiene, mas lejos de ser feliz se está. Eso oí algún día,  pero no creo que así sea, creo como Pambelé, es mejor ser rico que pobre. El problema es como se es rico. Hay quien vende la bragueta y arregla la comida, pero daña la dormida.

Nunca olvido cuando a mi casa llegaban problemas por inquilinos o impuestos o daños a la propiedad en cosas que mi papá tenía. Mi mamá echaba de las cosas que le generaban problemas y mi papá decía: "Si no la tuviesemos, no tendríamos problemas, escoge".

Las propiedades y las cosas materiales, en general, son necesarias, pero cargan su dosis de problemas. Creo que en el largo plazo, atesorarlas y administrarlas correctamente,  generan sus frutos y dan un nivel de estabilidad y seguridad, que genera felicidad, o al menos, quitan el susto. Pero todo en exceso es malo.

Por eso, si tu vas, por ejemplo, a la Ciudadela 20 de Julio, un sábado en la tarde, vas a estar más cerca a la felicidad que si vas al Country Club. Pero normalmente todos preferiríamos, algún día,  estar en el Club, que vivir en la Ciudadela.

En la Ciudadela, el sábado, se acaban los problemas,  llega el sueldo, se pagan deudas y ¿el resto? El resto que espere. El cachaco vuelve y fía, el uno saca una 'panchita', el vecino, el parlante, la del frente, comida, y de la nada se arma la fiesta.  Hoy eres feliz, el lunes veremos.

El que tiene poco, es feliz con menos. Allí no importa si la bolsa de valores va mal, no se les meten los ladrones a la finca, no se les daña el bote, ni los bloquean en el club. Con que el cachaco fíe,  el resto es cuento.

Lo otro, amigos, es que, normalmente, la felicidad no es como en las peliculas, un momento de desbordante regocijo, nadie te marcará tu momento con voladores y musica de fondo; la felicidad va más de la mano de la tranquilidad, del orgullo de lo logrado, de ser el tipo de persona que se quiere ser, de la família y de la seguridad que lo tuyo, es tuyo.

Esos millonarios que tienen que mirar todo el tiempo pa' ver quien viene atrás,  esos triunfadores que saben que en cualquier momento les van a enrostrar sus pecados o esos millonarios en gastos, sepan que tarde o temprano, todo se paga.

No hay nada mejor que dormir en paz con la almohada.  La felicidad no es una camisa de fuerza, no es felíz el más macho, ni el más doctor. La felicidad tiene más que ver con estar en paz contigo mismo.

2 comments:

  1. Excelente artículo Félix, coincido plenamente contigo. Mi Niña Anita y yo siempre vivimos bajo el precepto de que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.

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