Saturday, July 7, 2018

El pepazo a Barandalla

Los españoles del Cervantes fueron personajes importantes de la historia de los muchos que pasamos por el colegio. En particula, yo siempre recuerdo, con cariño, a 4 de ellos: Kike, Javier Barandalla, José Ma. Imaz y el Padre Bernardo.

De ellos tengo los mejores recuerdos, muchas son las anécdotas y mucho el agradecimiento que les profeso, fueron parte de mi formación y me ayudaron en diferentes momentos de la vida.

Por ejemplo, gracias al Padre Bernardo pude repetir el año, cuando perdí 5o de bachillerato y no fui a dar a un "zoologico" donde en ese momento merecía ir y donde muy seguramente mi historia hubiese cambiado gravemente.

Por lo enseñado por Kike y José Ma, mi lado matematico me ha permitido tener algunas habilidades con los números y trabajar con ellos. Incluso, esas bases me dieron la manera de defenderme cuando fui a la Norte a estudiar Ingeniería Mecánica, hasta que la irresponsabilidad o la sensatez me hicieron dejarlo e irme a estudiar Administración,  donde también apliqué algo de lo aprendido.

Famoso era el caracter de José Ma. que ante las tonterías nos decía: "De lejos parece, pero de cerca lo es". Un día alguien dijo un disparate e Imaz lo interpeló : "Fulano, si alguien dice una cosa estupida, es un estupido. Usted dijo una cosa estupida, por consiguien usted es un estupido". El tipo salió bravísimo y nos comentó: Si ese man me dice de frete estupido, lo levanto a tropá'.  A lo que Yezid le ripostó : Fulano, ese man tiene razon, tu eres un estupido.

De Barandalla no aprendí mucho de lo mucho que trató de enseñarme, nunca pude memorizar nada de lo que me repetía, por lo que le perdí todos los exámenes a los que con él me presenté. Pero aún asi, es de los personajes mas recordados y queridos, de los muchos que con su esfuerzo y dedicación trataron de educarnos.

Javier era un tipo querido, fuerte, agradable, chistoso, de trato amigable, con un vozarrón que daba hasta miedo cuando se le volaba la piedra.

Muchas son las cosas buenas que puedo recordarme, pero como las malas fueron las que nos hicieron reir, recuerdo un día, en recreo, estabamos Diego, Yezid y yo molestando cerca a la tienda, donde había un palo de almendra que daba frutos carnosos. Ese dia Diego vio una almendra que más parecía una manzana, al tiempo que Barandalla aparecía, gritando, de detrás de la tienda, mirando en sentido opuesto a nosotros.

Sin pensarlo, como muchas de las tonterias que se hacen a los 15 años, a Diego no se le ocurrió mejor idea que tirarle la almendra a Javier en la cabeza. La lanzó con fuerza, cual pitcher de Grandes Ligas y el fruto explotó contra su cocorra; las carcajadas nuestras hicieron que Javier, con los cuatro pelos, que aún le quedaban en la cabeza, repletos de pedacitos de almendra, se volteara hacia nosotros, echando candela por los ojos y humo por las orejas.

Poco duró la ronda de acusaciones, evasivas y mentiras, hasta que Javier supiera que el lanzador había sido Diego.  Con toda la furia, le dijo que lo iba a echar del colegio. Medio asustados y tratando de no reírnos del almendrazo, le dije a Javier que todo había sido un accidente, que Diego me la tiró a mí y que la había 'pelado', dándole a él, que venia saliendo de atrás de la tienda.

Él no nos creyó del todo, pero se fue sin llevarse a Diego a la rectoría. Ese día, mas tarde, veníamos bajando para clase de Educación Física cuando oímos a Javier, que con su particular voz, nos llamaba a Yezid y a mí. 

Cuando estuvimos frente a él, de una nos espetó: "Díganme la verdad". Sin dudarlo, le juramos que era un accidente.  "Fue por bruto, me la tiró y no me dio, ¿Tu crees que a alguien se le puede ocurrir meterse en semejante problema contigo? Estaríamos locos, él está asustado, no quería faltarte al respeto".  Javier nos dijo que lo perdonaría,  pero que si se enteraba que era mentira estariamos los tres en un gran problema.

Nosotros nos graduamos y luego, al año siguiente, durante el grado de Jose, el hermano de Yezid, en plena cereminia, estando de pie detrás de Javier, al oido le dijimos: "¿Javier, te acuerdas del pepazo que te metió Diego?". Cuando él asintió con la cabeza, casi a coro le respondimos: "Fue a pura maldad, que pepazo hp el que te dio". Las carcajas de los tres, no se dejaron esperar, sin salvarnos del monumental madrazo que nos dio.

Que gran oportunidad tuvimos de tener a los maestros españoles al frente de nuestra educación escolar. Creo que gran parte de la grandeza del colegio se fue, el día que ellos lo dejaron. Siempre los recuerdo y hoy los saludo donde sea que se encuentren.

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