No hay mejor termómetro que los taxistas de un lugar. No pierdo oportunidad de ponerles conversación; política, deporte, trabajo, delincuencia, de todo saben, viven la ciudad a diario y hablan con gente de todos los niveles de la sociedad, ellos saben por donde le entra el agua al coco.
¿River o Boca? Le pregunto al primero que me toca y le repito la misma a todos, con esa rompo el hielo. Me dice, con su acento marcado, "noooo, yo soy de Chacarita". Me recita los hijuemil equipos profesionales de la capital, entre primera y segunda.
Me habla de la ciudad, de lo difícil que está la situación, "es que nosotros nos fuimos de farra, con dinero prestado, y ahora tenemos la resaca, tenemos que pagar la fiesta, esta es nuestra realidad". Con esa me dibuja la situación y la causa de lo que viven.
"La moneda la devaluaron 100%, porque nos inventamos que estabamos a la par del dólar y la inflación nos comió. Estamos endeudados". Le digo que la ciudad no lo parece, se ven bien los parques, hay transporte público, tienen el 'subte', se ve limpia y hay una mega obra para que los camiones transiten por un subterraneo que están construyendo. Me explica que la obra ya tiene tres años y que tenía presupuesto, pero que ya no hay plata pa' mas nada.
Ahora voy con quién me consiguió 'tickets' para ver al River, al subir me reclama por ir al Monunental y no a la Bombonera, "tenés que ver a Boca". Le digo que eso fue lo que él conseguió, me dice que a Boca es casi imposible verlo si no eres socio, "¿entonces cómo quieres que vaya?", se ríe. Ya tengo más confianza, le digo que me 'clavó' con lo 'tickets', "pagué cuatro veces lo que valen". Me dice que no, que tienen un valor impreso, pero que el equipo los revende tres veces más caros y que él me está trayendo y buscando, y me deja dentro del cordon de seguridad. No me convenzo de a mucho, estos son magos de la palabra. Los tickets son como un carnet y vienen marcados con nombre y apellido, debo traer pasaporte y me dice, "si estás en lista negra es tu problema, allá no entrás".
En una simple transacción de compra de tickets se resumió mucho de lo que le pasa a Argentina, dirigentes corruptos, fanaticos violentos, gente rebuscandose la 'guita', un espectaculo deportivo de primera, personas amables y mucha pasión.
Ahora voy a ver a un primo que no veía desde que él era un niño, ahora es un tipo barbón, un tipazo. El taxista nos cuenta que en la ciudad hay muchos palacios que ver, es que en algún tiempo esto era lleno de ricos, cada uno se hacía su palacio. Nos cuenta de uno que duró 10 años construyendo el suyo ya que iba a ser presidente y para eso se mandó a hacer lo que sería su palacio presidencial. Nunca quedó presidente, pero le quedó su palacio. Según la historia, el tipo le dio su palabra a un gringo de venderselo, pero le pidió una fortuna, el tipo se la dio y como en esa epoca se honraba la palabra, se lo vendió. "No sabés el quilombo que le armó su mujer". Hoy es la embajada de US en Buenos Aires.
La mayoría de taxistas manejan como si fueran bus de Cochofal en hora pico, aceleran, frenan sobre el carro de adelante, conversan, el rojo es una referencia. Hay uno que se rie de todo, rie a carcajadas, tanto que suelta el timón y se enrosca de la risa, parecemos carro fantasma, pasamos a los otros sin chofer, ya que él está ciego de risa y nosotros transparentes del susto.
Llegamos a Mendoza, tierra del vino, tenemos conductor fijo. Un gordo bonachón que debía llamarse Google, de lo que sea que se le pregunta, responde. Clima, demografía, botánica, política, de todo. Tanto que le agradezco toda la información, pero me comprometo a ratificarlo en internet, 'no sé si sabes mucho o eres un hablador de M. profesional', rie a carcajadas.
El buen Patricio, con algo de verguenza, nos propone comer los mejores choripanes de la ciudad, "pero es debajo de un puente". Nos lleva al frente del estadio de Godoy Cruz, un lugar al que nunca pararías si no fuera por Patricio, nos engullimos los mejores choripanes y sándwich de lomo de toda la Argentina. Quedamos oliendo a humo por una semana, sobre todo las del blower, ¡pero qué disfrute!
Argentina es un destino gastronómico excelente, aunque poca verdura, mucha carne, buenas pastas y el mejor dulce de leche. El helado de Calafate campeón; y el trato de la gente insuperable, los meseros, como los taxistas, buenos tipos todos.
Sigue...





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