Saturday, July 20, 2019
La 84
La 84 era el centro de todo, el día y la noche, lo bueno y lo malo, la felicidad y la tristeza. Era mi centro de operaciones, no la aburrida de hoy, con un solo sentido y una infinidad de sinsentidos.
No, mi 84 era de dos carriles y dos sentidos, podias 'espantojopiar' de la 43 a la 55, hacer la U "alantico" y repetirla de la 55 a la 43, en esa te la podías pasar noche y media, saludabas a los mismos cada que pasabas pa'cá y pasabas pa'llá, claro que pa' que creyeran que no estabas "poncha'o", podías darte un vueltón por las Vaqueras, en la76, pero la buena era la 84.
Todo empezó a los 14 que llegué a vivir por ahí. Plena 84 con Torcoroma. Eramos los dueños del área, como los gamines son los dueños de los parqueaderos, ellos los pelearon a puñal, nosotros a jodedera limpia.
Ya por ahí, frente a la Torcoroma sin rejas, estaba McMondongo, en la esquina la tienda y entre uno y otro, Giggolo, el mejor almacén de ropa que ha habido en el mundo mundial. Tenía la mejor ropa de Barranquilla y, lo mejor, era atendido por Loren y la Nena, la dueña. Yo iba más a Giggolo que a la universidad. Ellas eran como mis hermanas mayores, aunque hoy, me imagino, yo sea mas viejo que ellas; me jalaban las orejas, me contaban sus enredos y nos hicimos grandes amigos. Un día se fueron de por ahí y a Loren me la encontré en otro lado, ella no me vio o yo no la vi, no sé, ya que importa, pero nunca mas nos hablamos y quedamos como de pelea, pero no sé por qué, yo aún la recuerdo con muchísimo cariño, y algún día nos volveremos a sentar en algún bordillo, como nos sentabamos en la puerta de Giggolo de la 84.
El Mono era un niñito, como nosotros, eramos amigos, pero yo dormía en mi casa y él en la calle. Era el jefe de los 'gamines', hoy ya casi es cincuentón, y aún sigue manejando los paqueaderos, agradeciendo la ropa que no me queda y mamandome gallo, como hace 30 y pico de años que todos llegamos por ahí. No habían diferencias, todos eramos amigos, las distancias las ponian ellos, como el día que yo le dije que dejara la joda de gamines y ricachones ya que todos ibamos pa'l mismo hueco, y él me respondió que no: "Tu vas pa' Jardines del Recuerdo, yo, con suerte, pa' una común del Calancala". Él tenía mas claras que yo, las injusticias de este país .
Ya después, frente al lote de la Petromil, que antes fue Kokoriko, apareció la Olímpica, la drogueria que mas ron vende en el mundo. Al principio la recocha era hasta la 51b, pero cuando Fabio licores apareció, la 84 creció en desorden, ahora iba hasta la 55. Aunque antes ya existía LeCale', y frente a Fabio había Mixims, pero eso es prehistoria y nunca generó lo que Fabio generó. Donde Fabio, conocieron a la mamá de los mellos, pero de eso ya han pasado muchos aguaceros.
Ahora la 84 iba de Fabio a Fabio, porque del otro lado estaba Fabio perro y al frente, un carrito, que no me acuerdo el nombre, que decían que vendía mas bareta que comida.
El Cinerama siempre estuvo ahí, aunque ya no esté, las buenas películas eran ahí, en el Capri o los Metros. En el Cinerama, Tuto metió la matasuegra, una bomba de tienda con que jugabamos en mi época; el inodoro voló por los aires y el estrupicio casi deja sordos a los que veían la película.
En frente, el Sheriff montaba su cantina, con caballo y todo. Comentario aparte, pasados los años, un día el tipo apareció a caballo en el banco, donde yo trabajaba, a cambiar un cheque. El cajero me trajo su cédula porque se negaba a pagarle el cheque al tipo. El hombre se había cambiado el nombre en la cédula y realmente se llamaba "El Sheriff".
Pizza Hot iba evolucionando, casi que crecía y envejecía con nosotros. Presto y Salvatore Pizza, en cambio, aún están ahí, igualitos, como si el tiempo no pasara. Mario Bros fue mucho después. Antes estaba Arte y Cerveza, donde nos tomamos las primeras cervezas en bar alguno, antes siempre fue en la tienda.
Desde la 84 la selección metió los goles con que llegó al mundial del 90. La gente se volcaba, con locura, con cada partido que se ganaba, empataba o perdía, daba igual. Al principio, la gente se ubicaba a cada lado de la calle, en las escaleritas de Granahorrar, pero poco a poco, no cabiamos y la calle se iba cerrando. Los carros que se metian eran batuqueados pa' un lado y otro, el nivel de alcohol subía y la cosa llegó a volver chatarra el carro que osara pasar por ahí. Los partidos podian generar mas de 14 horas de ron y locura. De ahí salieron novios unos que ni se conocian, de pelea amigos de toda la vida y amistados unos que ni se querían. Peleas a puño y a botella. Los triunfos deportivos eran bombas alcoholicas que nadie sabía como amanecían.
La 84 todo lo ha soportado, la 84 sabe mas de los barranquilleros que el Heraldo, en la 84 se trabaja, se sufre y se goza. La 84, la mía, siempre rodará en dos sentidos, pa' un lado y pa'otro, desde mis recuerdos, hasta mi corazón.
#PensandoPendejadas
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