Friday, August 30, 2019

Las pendejadas de Toño



"Desde mi muro" es la consecución de un sueño personal que se hizo extensivo y ejemplo de muchos de los que le perdemos tiempo a tratar de escribir 'pendejadas' en las redes, mas especificamente en Facebook.

La historia de escribir de Antonio Javier Guzman es bastante conocida, arrancó como blogger de El Heraldo, hasta que un día se metió con los trastos de la iglesia y el periodico prefirió acabar con el espacio que le daba a los opinadores virtuales, antes de 'pelar el cobre' en discusiones de libertad de prensa y esas cosas.

Durante ese período fue puliendo un estilo, que como él, es educado, elaborado, pero muy barranquillero, y hago aquí énfasis en ese 'pero' ya que aunque Toño clasifica como un Barranquillero 'sui generis' que no carnavalea, es muy local. Y es raro porque en Barranquilla últimamente se confundió la bacaneria con la chabacanería, y el resultado se puede tornar nefasto.

No, Toño, como sus escritos, es muy criollo, pero denota educación, elaboración y apego a las normas de escribir, sin quitarle el sabor a bola'trapo, a sancocho y a tienda barranquillera.

En El Heraldo, se hizo viral su escrito del 'Manual para ser un Perfecto Espantojopo', que aún da de qué hablar, aunque yo prefiera "Una vida sobre ruedas".

Bueno, acabado el blog, su pluma apuntó a su muro de Facebook, y desde ahí pulió aún más su estilo, dio lora diaria, lo que es un ejercicio inmenso que te hace acertar y errar, pero siempre mejorar. Como me dijo un día Diego Marín Contreras: ¿Quieres aprender a escribir? Pues, ¡escribe!

Y eso hizo Toño, y se metió por aquí y por allá, y trató la política, pero se dio cuenta que era arar en el mar y lo que lo hizo reconocido fueron sus historias cortas de su diario vivir, las geniales salidas de su hijo, las peleas con los maleducados al volante y sobre todo los estrellones que le ha dado la vida y la manera como ha lidiado con cada cosa que le ha pasado. La gente se identifica fácilmente ya que son cosas que nos pasan a todos, todos los días.

Escribir a diario, así sean tres lineas, te exigen mucho tiempo e imaginación, y Toño pasó por todas las etapas de maduración, los 'peos' por estar todo el tiempo pegado al teléfono, la ansiedad por responder, las amarguras por feos comentarios y la felicidad de dar en el clavo. Poco a poco, con buenas y malas, recibió el visto bueno de un público que de a poco se le fue dando y que al final, a diario, esperaban la ocurrencia del día.

Luego vino la idea del libro. Creo que la Jirafa, de Maria del Rosario La Verde, fue un ejemplo que le hizo pensar que era posible armar un libro a punta de apuntes.

Bastante hablamos de este proyecto, le tocó cambiar algunas costumbre al rededor de su escritura, un día decidió apartarse de su muro para poder dedicarse a su otro Muro, este menos virtual y mas real: Su libro.

Mil puertas se cerraron, decepciones vinieron, muchas dudas afloraron, la plata, comentarios mala leche, otros motivadores y un montón de variables que nunca se pensaron aparecerían por esto de armar un libro.

Nunca dudé que iba a ser una realidad y nunca dudé que seria todo un éxito.  Ya él tenía medio triunfo en el bolsillo, resulta que gran parte del objetivo era regalarselo a su viejo, era el homenaje que quería darle, así que pasara lo que pasara, el libro cumpliría, al menos, ese objetivo. Y en el peor de los casos, estaría prepagando los regalos de navidad de los próximos 10 años.

Pues el tipo la luchó, muchos los animaron, en eso creo que la mayoría lo empujó de buena manera, varios portazos en la nariz, un vivo que nunca falta en la película y varias amargas decepciones.  Pero el que tiene claro pa' donde va, siempre encuentra el camino. El libro fue parido, con brindis y palabras bonitas. Su papá el mas orgulloso.

El concepto del libro me descrestó. Muchas veces hablamos de él, pero saber de donde nace y ver la portada, los colores y la presentación de los comentarios, con likes y todo el formato Facebook, me pareció sencillamente genial.

Del contenido ya mucho se ha hablado, es pa' tomarlo a sorbos, aunque si usted quiere también puede tragarselo a 'fondo blanco'. Al ser historias sueltas, no hay problema con brincarse una página o dejarlo ahí por un rato, cada leida encaja para usted terminar la historia y arrancar una nueva, lo puede leer en orden o desorden. Ese es el secreto de este libro, le sirve para matar un domingo o para una espera de 15 minutos en un consultorio. Es una delicia sin pretensiones, es simplemente Barranquilla la decente.

Si no lo ha leido, apurese, creo que aunque Toño lo dudó, ya casi no le quedan, vaya a su muro y pidale "Desde mi Muro", me lo va a agradecer.

PD1: Fui honrado al escribir en la contraportada y si mi orgullo por ese pequeño comentario fue tal, no quiero imaginar lo que sintió el que vio parir su libro completo, felicitaciones.

PD2: El título de este escrito no fue mío, me lo dio mi amigo Samuel y le quedó perfecto.




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