Sea por las razones que sean, ganó el NO. Pasó el NO y aún no hay la super guerra urbana que prometió Santos.
Las motivaciones del NO fueron diversas, hoy no creo que todos fueron engañados o que eran imbéciles que llevaron a votar, como pensabamos los del SI. Tampoco la paz nos esperaba tras la firma del papeleito. El acuerdo no era tampoco un ejemplo de justicia, ninguno lo será; un acuerdo de estos trae sapos, de lado y lado, y eso hace que nadie esté contento.
Aún así, creo que la estrategia, confirmada por el ataque de ego de Juan Carlos Velez, les dio resultado. Muchos, seguramente no todos, votaron NO por miedo al Castrochavismo, el $1,800,000, los impuestos a jubilados y otra sarta de mentiras que repitieron y repitieron hasta que hicieron mella en los electores. Hasta los del SI llegamos a dudarlo. Otros, inducidos por la fe, votaron atraídos por la idea de que se acabaría la familia o los niños serian gays. Otros votaron NO porque detestan a las FARC y no creen prudente negociar con terroristas.
Al inicio del proceso la propaganda del NO venía por el lado de estos últimos. Había que erradicarlos militarmente. Pero en la práctica no es posible y es fácil de desvirtuar con solo ver otros procesos del mundo. Por eso cambiaron la estrategia a "Yo quiero paz pero no esta". Con eso, enamoraron a los que les parecía que se les estaba otorgando mucho. Eso aunado al bombardeo de mentiras en la web.
La idea de la estrategia fue perfecta. Ganó adeptos entre los indecisos, puso al gobierno contra las cuerdas, doblegó la prepotencia del SI y revivió políticamente a algunos muertos.
Por el lado del SI no estábamos exentos de engañados. Paz no puede haber si hay hambre, si las injustas políticas reparten la mermelada solo en un lado de la tostada. Santos se ha robado el erario público tanto como todos sus antecesores. Y ese es el mayor generador de guerra que hay.
Al final, como es lógico, cada uno jala para su lado y los votantes no son importantes cuando ya votaron. A los que ganaron, yo pregunto: ¿Qué ganaron?
Los que votaron llenos de miedo, por la sarta de mentiras, ya deben caer de la nube, los engañaron, casi de inmediato salió Vélez y se los restregó en su cara.
A los que votaron por la familia, sean felices, ya no habrán gays en casa.
Y los que no perdonan a las FARC, no les servirá renegociar, estos tipos seguirán siendo terroristas, sea negociación o renegociación; así que en cualquier caso lo único que les sirve es echarles bala.
¿Quien renegocia esto? Pues, el mismo Santos con los mismos guerrilleros. El Nobel hace que escucha a todos, se sentó con el iracundo Uribe, con los Pastores, con todos los que dicen representar al NO y hasta con el equipo negociador de Pastrana, que llevó a votar a Nora y los niños.
Ya dijo que los había escuchado, y los escuchó, y que no tenían más de qué hablar, que pasaría a renegociar con los pacientes guerrilleros.
Estos últimos son los que más me han sorprendido. Parece que realmente les interesara esto. No salieron a matarnos después del NO, se han quedado quieticos. Pero ojo: Es casi imposible mantener, mucho tiempo, a 10,000 bandidos armados, haciéndose las uñas y jugando dominó. Esto puede explotar en cualquier momento.
En la renegociación poco se han mencionado las razones que los llevaron al NO. El punto más importante de Uribe es el de tierras. Dice que quien compró tierras, a quien las robó, debe quedarse con ellas. También busca blindarse él contra la ley. Y como Pastrana, alargar esto para tener vida en las presidenciales 2018. A los pastores los asustaron con impuestos y ya dijeron que tranquilos, que la familia está a salvo.
Al final la renegociación le otorgará algo a Uribe, no les pondrán impuestos a las iglesias y nos volverán a traer un acuerdo que venderán como nuevo, no de 297 páginas, tendrá 298.
¿Esto era lo que queriamos? Al final, Uribe, Santos, Timo y los otros celebrarán y nosotros pa'l mismo charco.
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