Viví en Cartagena de los 6 a los 13 años, sin lugar a dudas es mi segunda casa natal. Hablaba más golpea'o que el Fercho Durango. Viví en Manga y el Laguito. Fuimos de los primeros en llegar a Villa Venecia, creo que era el año 78. Y me recorrí, por diferentes razones, conste que no por mal alumno, casi todos los colegios de calendario A: Salesianos, La Salle, Montessori y hasta el Pedagógico, del cura Perez.
Aún tengo algún contacto por vía Facebook con muchos de mis amigos de esa época y también tengo primos muy queridos allí. Los recuerdos son infinitos. En Cartagena yo vivía como se dice "suelto de madrina", es que Villa Venecia daba para eso, mi casa era frente al parque, así que mi mamá sólo sacaba la cabeza y ya sabía por donde andaba la manada de pela'os, que íbamos desde los 4 a los 20 años.
Cartagena para mí era sinónimo de paraiso. Era tan chevere que aún existía la cultura del 'chance', pero no sólo los pela'os, todo el mundo. Si estabas esperando bus, la gente paraba su carro para llevarte. Los tipos de la base Naval eran respetados en sus blancos uniformes. Todos se conocían y la bacaneria no era la chabacanería de hoy.
Cartagena siempre me pareció una ciudad política, en todas las casas había un abogado. La Universidad de Cartagena era un instituto prestaste. Cartagena lo tenía todo para ser el paraíso que recuerdo.
Pero siempre existieron dos Cartagenas. La del turismo y la del cartagenero. Y en esta última enquistaron la miseria, la ignorancia y el caldo de cultivo para muchos de los males que hoy están acabando con la ciudad.
Hay un grupo de grandes señores, muchos de los cuales tienen extensos prontuarios, que quitan y ponen a los mandatarios de turno, los mismos que se roban los recursos y empobrecen a un pueblo que tiene diariamente que salir a 'resolver el día' y, dentro de esa tragedia, vende su voto por cualquier miseria, lo que nunca le permitirá salir del hueco a donde lo han metido.
Tienen un periódico que no informa, sino que emboba al lector mostrando noticias que encubren los verdaderos escandalos que allí pasan.
Me entristece que Cartagena, la del cartagenero, la hayan llevado al extremo de miseria en que se encuentra hoy y que esta a su vez va a acabar con la del turista. Cartagena, después de Bogotá, es la ciudad referencia de Colombia, el turismo mundial sabe de Cartagena, pero hoy, en mucho, es referenciada por las putas y la droga.
Las calles del, inmensamente bello, centro amurallado, son un río de vendedores ambulantes, que venden desde baratijas y drogas, hasta su alma y su cuerpo, porque tienen que resolver, las oportunidades se las arrancaron los dirigentes corruptos que se tomaron, desde hace muchos años, las riendas de la ciudad.
Todo el mundo hace lo que le da la gana y no hay autoridad que ponga freno, el Hilton se apropió del Laguito y lo convirtió en un pozo de mosquitos, aumentó su área robandole a Cartagena ese pedazo, pero no hay quien lo controle.
Se embarcaron en la populista maña de montar locutores a los que manejan como títeres de circo en favor de sus patrones, por esto la ciudad está como está. Pero no sólo es la Alcaldía, también el Concejo y todos los entes públicos. Las normas son pa' los pendejos y se ajustan al poderoso.
Puedo equivocarme, pero la última alcaldía que trató de trabajar por la ciudad fue la de la Mariamulata, pero fue un poco de aire pa'l ahoga'o, y tampoco fue un punto y aparte.
Araujo y su Chambacú, el quebrado puente Heredia, el rascacielos de la Escollera, la tubería del Emisario submaribo, el plan de drenaje, Cartagena va a quedar bajo el agua, Transcribe, la Gata, la comida podrida de los damnificados, el túnel inundado, todo es un desastre, claro, si primero hay que repartir coimas y luego ver que queda pa'l cemento.
Creo que la última gran obra de Cartagena fue el Centro de Convenciones y ya eso suena como de la época de los españoles.
Ayer discutía del tema con un cartagenero, al que conocí por este medio y me ha parecido honesto y adolorido por lo que le pasa a Cartagena. Yo le decía que además de los cartageneros, Bogotá estaba terminando de hundir a la ciudad. El me decía algo muy sensato: "Esto es nuestro problema y tenemos que resolverlo los cartageneros". Y es cierto, al menos Bogotá sacó a Manolo y un par más, ¡pilas, aprovechen el momento!
Pero yo insisto, Cartagena no puede seguir siendo vista desde Bogotá, como la carpa de circo a la que le tapan los huecos sólo cuando viene el Papa o Clinton. Colombia le debe mucho a Cartagena y no es posible que permitamos que ante nuestros ojos la sigan apuñalando.
Cartagena tiene que volver a ser la heroica ciudad que se levanta del tirano y los tiranos hoy son los bandidos políticos que la tienen postrada. Para ello los líderes, que no están empegostados, tienen que levantar la cabeza y trabajar unidos, dejen ya de dejarse comprar por migajas o falsas promesas de cambio, dejen de lado las vanidades, trabajen unidos para parar el desmadre en que está la ciudad; ya habrá tiempo para las diferencias y hasta para los triunfos individuales, hoy tienen que unirse y organizarse, olviden los partidos politicos, que las buenas intenciones sean el factor comun. Tienen un enemigo fortachón, rico, bien apadrinado, dueños del poder y sin escrupulos.
La tarea no es fácil, pero les aseguro que cuando Cartagena logró su primera gesta, el enemigo era visto aún más grande que el que hoy tenemos, sólo que el de ahora está entre nosotros.
Pónganse las pilas y saquen a su ciudad, nuestra ciudad, adelante.
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