El bombazo en Barranquilla, que se llevó la vida de 9 policías, acabó de un plumazo con el Castrochavismo colombiano. El atentado le dejó el camino libre al que diga Uribe, que aún puede ser Vargas Lleras. Felices seguiremos en la época de la Violencia.
No digo que ellos hicieron el atentado, lo aclaro porque de eso me culparon en algún otro foro más privado, digo que a ellos les cayó de perla. Ya Fajardo y De la Calle con su discursito de 'Peace and Love', pueden cerrar la cortina y ver a qué se van a dedicar los próximos 4 años. Petro, peor, él representa una izquierda más madura, más del siglo 21, que no se vista, que no va. Y Timochenco, tal vez el último que hubiese querido que la bomba explotara, que no se tome el trabajo de preparar nada, el quedó peor parado que cuando era el que ponía las bombas. Ahora él va a vivir lo que todos los representantes de la izquierda vivieron, mientras él andaba en el monte; les toca pagar a ellos políticamente las fechorías del guerrillero.
Espero ya no 'joroben' más con el cacareado Castrochavimo, ya tienen el camino libre.
El bombazo borró de un tajo con cualquier otro escándalo, es que en Colombia un escándalo es eclipsado por otro mayor. Aún no resolvemos Odebrecht, ni Reficar, ni supimos quién es Él; no pudimos acabar de desmantelar el cartel de la hemofilia y ya apareció el cartel del Sida, pero ese a nadie ni le interesó. No supimos nada de los que tomaban la foto a los niños de la Guajira, plato de comida en mano, mientras se robaban la plata del Bienestar Familiar. Nada, en Colombia no se aclara nada, sólo aparece un escándalo más grande.
No supimos en que momento se salieron de la cárcel los Nule, los Interbolsa, todos los grandes desfalcos de Colombia viven en casa, disfrutando de sus fechorías. Y todavía salimos a deberle a Nule que demandará a la nación por una millonada, pero ni eso nos asombra. Perdimos la capacidad de asombrarnos, hasta eso nos quitaron.
Es que aún no sabemos quien mató a Álvaro Gómez, ni a Jaime Garzón, ni siquiera supimos quien se cargó a Gaitan.
La indignación por la caida del puente de Chirajara, para ahorrarnos 5 minutos de camino, que se desvaneció en el aire pulverizando los 75 mil millones y otras 9 vidas, no sobrevivió a la semana. El mayor responsable es uno de los tipos más ricos del país, dueño de la opinión pública y, de paso, de la Fiscalía; sin mencionar que, como en Odebrecht del que también hizo parte, toda la cúpula política lo acompañaba.
Por fin meten preso al Ñoño Elías, pero resulta que la campaña de sus seguidores proclama que "la ñoñomanía sigue más que viva". Seguramente robarse el país e irse preso es cualidad interesante para ganar votantes.
El puente Pumarejo tiene un año de retraso y todas las dudas que si tendrá mejor suerte que el Chirajara, con la diferencia que ese cayó en la falda de la montaña, mientras este podría terminar en Bocas de Ceniza. Pero de eso no han dado autorización de hablar mucho, como acá hasta la información va a la velocidad que nos van llevando y hablar mal de la Derecha y los contratistas es ser Castrochavista, mejor ni mencionarlo.
Cuidadito mencionar lo que pasa en algunas universidades, de las que a diario llegan pasquines, o de los bonos y demás cargos ilegales que cobran los colegios. Esos son los que nos están educando.
Me aterra que el país siempre ha sido manejado por los mismos y si hacemos un recorrido de tragedias, también, de alguna manera, aparecen los mismos. Y hasta el bombazo se presta para que no haya posibilidad que algo cambie.
Gracias a Díos no veremos el Castrochavismo, aqui aún estamos en manos de los Chulavitas y los Pájaros, la Violencia aún vive; casualmente la misma de Alberto Lleras Camargo, Eduardo Santos, Mariano Ospina, entre otros: los de siempre, los abuelos de los de hoy y los tatarabuelos de los que vienen. La del Bogotazo, la del Frente Nacional. La que ya en esa época hablaba de como se repartió de mal la tierrita, esa que aún se sigue eligiendo, nos manipula, esa que aún sigue generando la Violencia y la que siempre encuentra un escándalo más grande para tapar el cobre que sigue pelando.
¿ES ÉSTE EL PAÍS ENFERMO QUE QUEREMOS?
ReplyDeleteEn una nación que agoniza bajo el influjo de la corrupción –generada en gran parte por el tráfico de narcóticos—, alcahueteada, compartida y frecuentemente incitada por las autoridades –por todas las autoridades— lo menos deseable sería continuar con el Statu Quo, ese estado de cosas del que no quieren que el país salga.