Saturday, May 2, 2020

Mirando por la ventana


A los 14 volvimos a Barranquilla y vivía frente al colegio, o atrás, todo depende de cómo se mire, que en esa época era de doble jornada; en las tardes, era el último en entrar. Había veces que sonaba el timbre y yo aún dormía la siesta, por lo que brincaba de la cama y caía en el colegio, llevando a la mano la correa, los cuadernos, un lápiz en la boca, tres rayas de cama en la cara y, a veces, hasta la camisa a medio poner, que en esa época debía ser de botones y, formalmente dentro del pantalón.

Mi gallada vivía como a dos cuadras de ahí, detrás de la Torcoroma, en la 84, centro de operaciones de toda la bacanería de mi época.

Una noche, estabamos en la 'cuadra', quemando tiempo y hablando hipecacuana, cuando un amigo me contó que le estaba haciendo la cacería a una 'vieja' que vivía por ahí, porque está metiendo un taxista en las noches.  Y yo, "¿uy, como? Chisme".

Pues al poco rato llegó el taxi, se parqueó frente al susodicho edificio y de él bajaron el galante taxista y la mencionada 'vieja'. Yo no sé  que edad tenía ella, yo tenía 14 y pa' mí una señora de 40 pa' rriba era vieja. No como ahora que uno dice 'nombe, es una pelá', tiene apenas 47'. ¿Será que ahora se conservan mejor o es que uno tiene punto de vista de viejo?

En fin, mi amigo me dijo, "¿pillaste?". Sin planearlo, sin hablarlo, los dos nos fuimos parando y nos preparamos para ver la pelicula de cine porno en vivo.

El apartamento era en un primer piso, pero para acceder a la ventana había que treparse en un bordillo de un metro de alto. Ahí, arrodillados, mirabamos por la ventana pa' dentro. El apartamento a media luz, ellos empezaron la faena, pero nada les acomodaba, cual atleta de circo, pasaban del sofa al piso, luego al mezon de la cocina, volvian al sofa, nosotros ni espabilabamos, con el corazón a mil, la mano en la frente, cual visera, y los ojos bien abiertos.

Al rato, que por la adrenalina no sé ni de cuanto fue, el tipo medio desnudo se levanta y camina hacia la ventana. Cuando yo veo que la sombra cada vez se hacía más grande, brinqué y a correr se dijo. Cuando mi amigo quiso decirme 'nos pillaron", ya yo me había cepillado los dientes y estaba a punto de arroparme.

Ya estaba tratando de conciliar el sueño, estaba en ese estado en que aún no duermes, pero ya estás desconectado del mundo, cuando del mas allá oí una vocesita que me decia: "Félix, Félix". Me levanto sorprendido, voy a mi ventana y veo a mi amigo que solo me dice: "Me agarraron, marica".

Luego que quedaron frente a frente, vidrio de por medio, el taxista se puso los calzones, agarró su camisa y de dos brincos salió por el balcón. Fue al taxi y sacó un revólver. Mi amigo que corría como pato, alcanzó a meterse en uno de los restaurantes de la 84. Cruzó corriendo y se metió al baño. Estaba tan asustado que entre abrió la puerta y por la rendija le dijo al mesero: "Primo, traigame una cerveza", la que del susto se empinó aún dentro del baño.

El Romeo ofendido, entró al restaurante y revólver en mano, sacó a mi amigo por el pelo. Ya afuera, decidido a vengar la ofensa, se le interpusieron unos soldados. Resulta que a mitad de cuadra vive un general del Ejército, los soldados que lo cuidan se habían comido todo el rollo de principio a fín.

Le dijeron al enfurecido tipo que ellos eran la autoridad, que ellos se llevaban al "bandidito este". El taxista accedió y a empujones los soldados llevaron a mi amigo hasta la esquina y le dijeron: "Vete de aquí y deja de estar jodiendo que un día de estos te van a joder de verdad".

Tremendo susto que nos ha servido pa' reirnos toda la vida.

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