Sunday, September 3, 2017

Yuquero soy

Desde niño me gusta el vallenato. No soy 'yuquero' de moda; el vallenato no era muy querido por mi papá, el vivió la epoca en que el Vallenato era música de potrero, lo suyo era el porro. Me tenía prohibidisimo que llegara con un conjunto a dar una serenata, eso era con trio; pero No sabía él que cuando Diomedes dijo: 

Hágame el favor compadre "Debe"  
llegue a esa ventana marroncita,  toque tres canciones bien bonitas  que a mi no me importa si se ofenden. 

Él estaba equivocado, no necesitaba tres, a la primera ya había derretido a la bella amada. Es que el vallenato es poema, es ritmo, es parranda y sabrosura. Sirve para enamorar, para describir, para contar y hasta para honrar un amigo. De eso nos dio cuenta Escalona, cuando cantó: 

Recuerdo que Jaime Molina  cuando estaba borracho ponía esta condición: Que, si yo moría primero él me hacía un retrato si él se moría primero le sacaba un son  Ahora prefiero esta condición  que él me hiciera el retrato y no sacarlo el son. 

Para mí el mejor vallenato: "Mañanita de invierno", de Emilianito Zuleta. Es un poema. Cuando Gabo la escuchó, le dijo a Emiliano: "Compadre, esa es la manero más bella, que he oido en mi vida, de pedirselo a una mujer". Y razón tenía el Nobel: 

Mira que el cielo se vuelve arrugar,  Y unas goticas empiezan caer,  Vamos pa’ adentro que nos vamos a mojar,  para que estemos bien solitos y yo asÍ entregarte  mi cariño pa’ que te sientas más mujer. 

La mejor pareja, Diomedes y Juancho Rois. Recuerdo a mi amigo Alejandro, a Diego y otros, esperando en la puerta de la disquera, año 90 y piquito, tomando trago, que saliera el disco, el día de la Virgen del Carmen. 

Nunca me gustó el Binomio, como Celedon, me parecen vallenatos cachacos; pero nunca olvidaré el día que mataron a Orozco. Estaba en casa de una amiga, me estaba fumando un cigarrillo cuando ella, que fumaba a escondidas, me pidió le pusiera el cigarrillo en la boca, por aquello del olor en las manos. Estaba con el cigarrillo en su boca cuando entró la mamá.  El grito apagó el cigarrillo del susto. Estaba la señora dándonos el sermón de las siete palabras cuando la hermana de mi amiga entró dando gritos, estaba en la casa de Rafael Orozco, celebrando los 15 de la hija, cuando lo llegaron a matar. 

Diomedes era otra cosa,  era carisma, era genialidad, era música, era ron, era parranda. Era un degenerado en su vida personal. A Diomedes hay que evaluarlo desde su obra,  era un genio de la música. Quien lo descalifique por la sarta de estupideces que hizo en su vida personal se equivoca, o al menos debería evaluar las cosas por aparte  

Sólo acercarse a la Ventana Marroncita, Tu cumpleaños, Bonita, Sin medir distancia, saber lo que era la Plata o 300 mil canciones más, ¿Cuántas fueron? Siempre llegaba tarde, "no vienes Diaz", llegaba a la caseta cuando ya la gente, enardecida, la habia quemado y apedreado, y aún así, la gente se quedaba a escucharlo sobre los escombros. 

Historias al rededor del vallenato, muchas. 

Un día me llamó un amigo a quien no veía desde los 11 años, estaríamos en los 18. Era Jueves y viajó hasta Barranquilla, lo paseamos por varias discotecas, pero todas estaban desoladas. Decidimos contratar un conjunto e irnos enfrente de mi casa. Llegamos a eso de las 11pm, las niñas se fueron tipo una. Cuando eran las 4, nos percatamos que en ron, entre nosotros y los musicos, ya se había ido la plata. No había un peso pa' los músicos.  Un amigo me dijo, "hay que irnos de tu casa". Le dijo al cantante, quien estaba más pea'o que yo, "vamos a ponerle serenata a mi novia". Cuando estábamos lejos, mi amigo vio una casa cuya entrada era en el segundo piso. De inmediato me dio la orden de parar. Les dio la lista de canciones que debían cantar y esperó a que subieran sigilosamente. Justo cuando empezaban con "Bonita", me dijo "arranca". Ese día el conjunto, borracho, se desintegró. 

He parrandeado con Diomedes, con el Binomio y con Villazon. Pero nunca olvidaré a Rojano y su vallenato en inglés: "You are the family, the monkey..." (O algo así), todo un espectaculo. 

Como olvidar cuando llegué al apartamento de una niña, desde donde le lanzaban las botellas de Old Par a su papá, que estaba en la piscina, 4 pisos abajo. Nos sacaron comida, whisky y equipo de sonido. Un amigo se puso de DJ, pero intenso, puso más de cuatro veces aquella cancion de Diomedes "Mi compadre se cayó"; de pronto se llevaron la botella, desconectaron el equio y nos echaron. El papá se sintió aludido.  

Tampoco olvidaré el día que la esposa de uno de mis mejores amigos me pidió contratar un conjunto por una hora, para darle la sorpresa. Luego de la hora, yo pagué la que seguía, luego otro pagó, y otro, y otro. Total, se extendió hasta la 4 am. A esa hora fuimos a llevarlos a la calle de los Músicos, frente al Romelio. Al llegarellos agradecidos por la noche de farra, nos dijeron que en adelante la parranda seguiría por cuenta de ellos. Mandaron a comprar aguardiente y arrancaron a tocar. A voz de ron, en un momento, teníamos 4 acordeoneros, 5 guacharaqueros, 3 cajeros y 6 cantores. Nunca tendré una parranda igual. 

Puedo contar 100 historias con vallenato, buenas, bonitas, feas y ¡corre que te agarran! 

Soy vallenatero y bordillero, aunque ahora más vallenatero que bordillero, pero entre mis planes está ganarme la lotería, aunque no la compre,  y ese día voy a hacer una gran parranda vallenata y voy a invitar a todos mis amigos, reales y virtuales, seguro con un vallenatico y un roncito, seremos más amigos. 

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