Un día te encuentras con la noticia: "Tengo un atraso". ¿Qué es eso? Luego aparece el odioso palito que alumbra con dos rayitas azules, alumbran como si fueran reflectores LED. Aún no te rindes, te gastas una fortuna en más palitos, pero todos vienen con las rayitas azules. Vas y haces el examen de sangre, sólo para estar seguro, pero incluso allá, también alumbran las infames rayitas azules.
Pon cara de emoción, si no lo haces, la dueña de la barriga te lo recordará el resto de tus días. Pero no digamos mentiras, es el momento más aterrador de la vida. Sabes que todo cambiará. Usaste muchos palitos y el laboratorio, como quien cambia de médico porque le prescribió una fea enfermedad, tienes la esperanza que el otro diga que no tienes nada, pero sabes que no pasará.
De un momento a otro todo cambió, compras pañales, leche en polvo de marcas que no sabías que existian, tu casa parece un almacén de bebe. Todo rueda al rededor del tirano. En adelante él maneja los ritmos de la casa, el presupuesto y las prioridades.
No duerme de noche, lo hace de día, llora mucho y come, todo el día come y hace del 2; de un momento a otro te pasas la noche en vela, haces teteros, lavas ropa y limpias su cola (Mi hijo menor tiene 6 y cuando me pide le ayude con la cola le recuerdo que cuando yo esté viejito me las va a pagar y él me limpiará a mi).
Come cada tres horas, pero se demora, entre comer, limpiar, cambiar y preparar la próxima tanda, unas 2 hora y 50 minutos, duerme tus 10 que ya va a despertar.
Estas extenuado, arruinado y sientes que no das más, de pronto te mira con ojos pechichones, te tira los brazos y balbucea algo que tu quieres pensar es 'Papá'. Eso lo paga todo, ya no importa nada, todo está recompensado.
La vida sigue su curso, cada edad trae su apuro, tu hijo se vuelve tu compañía, tu aliciente, tu esperanza. Los hijos son como un órgano inalámbrico que crece y toma vida propia. Un órgano que tiene la particularidad de multiplicar todo. Si se machuca, te duele más que si te machucaras tú, si tiene logros, te sentirás más orgulloso que si lo lograrás tú. Luego toma vida propia y toca dejarlo ser.
Tengo dos y aún no les encuentro el manual de instrucciones, pa' criar gente no hay curso, todo es empirico, prueba-error.
A los 14 entran a la edad del 'moco', todo les hiede, nada les huele. Entran en la etapa que según la conveniencia son niños o adultos. Hay que tener tacto y calzones, son tiempos difíciles.
Ya el papá no es Superman, se dieron cuenta que el papá se equivoca, no lo sabe todo y puede ser vencido en batalla. Es un fastidio salir con los papás, están en competencia con sus pares para mostrar que se valen sin un papá de por medio.
Ojo mucho ojo, al niño teníamos que enseñarle desde el principio, si esperamos a que crezca para enseñarle, vamos a padecer su malcrio. Entre menos le enseñamos, más va a sufrir de grande. El que no come algo, el que no es responsable, el que no respeta, en una inmensa mayoría, fue que así le enseñamos. Somos resultado de lo que aprendemos. El padre tiene la obligación de suplir necesidades, no privilegios.
¿Y cuando podemos hablarle de sexo o drogas? En cuanto el niño es capaz de preguntar, esta listo para oír la respuesta. Si no lo enseña usted, él mal aprenderá en la calle.
Pero no podemos enseñar sólo de cantaleta, el ejemplo habla más que la boca. Hace 10 u 11 años dejé de fumar, mi hijo me preguntaba por qué lo hacia, le decía que por idiota, pero me seguía viendo fumar. Un día me percaté y por él lo dejé, hoy le agradezco que me sirviera de excusa para dejarlo.
Con mi hijo peleé a diario desde los 14 hasta el último día que se fue a la Universidad. Alcanzó a estar 2 años sin telefono, me decia que era el único sin uno en su colegio. Sólo un día le levanté la mano y me dolió más a mí que a él. Nunca claudiqué en lo inclaudicable, la casa, la familia, las reglas, se respetan; un consejo, cuando pase la calentura, acérquese y expliquele que pasó, si la culpa es suya, pida disculpas, si no, hagaselo saber. Y sobretodo no deje de dejarle claro que lo quiere.
Ahora que mi hijo se volvió grande, ahora que dejó la casa, ahora que debe tomar sus propias decisiones, hoy estoy más orgulloso de él. Está pasando por una etapa dura, pero está aplicando lo enseñado, valió la pena todo, los aciertos y los muchos errores. Hoy hablo más con él que cuando aquí vivía; hoy lo tengo más cerquita, aunque viva a 6 horas de la casa.
Por fin puedo estar orgulloso de todos sus logros, sin el malestar de un calzón tirado. Hoy lo puedo ver con los mismos ojos de admiración, como lo ven todos los que a su alrededor lo admiran. Porque él es un tipo admirable, que me dejaba los platos sucios; ya no se los lavo, así que sólo lo admiro.
F.H. 09.27.17
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