Friday, December 1, 2017

Me declaro perdedor

No ha llegado el 2018 y ya, desde hoy, me declaro perdedor. Una vez más mi candidato, aunque aún no se define quien será, va a perder. El último presidente que se eligió con mi voto fue Uribe. En adelante prometí no votar por el que gana, sino por el que me parece bien, que nunca gana, ya que el elegido es el más “tramposo” y por ese no voto.

A muchos nos da angustia no estar en el carro ganador, así que muchas veces no votaba por el que me gustaba y lo hacía por el menos ‘peor’, ¡por la patria! Pero caí bajo, voté por la reelección de Uribe, y eso no me lo perdono; una cosa era votarle en la primera y otra votarle luego de haber sofocado la constitución como lo hizo. Con Santos entendí que había que votar por Mockus, así este no quedara. Aunque pequé con Urbe, recé con Santos, nunca le vote, así que empaté.

Voy por el Centro, pero ya se agarraron de las mechas. Es que ese cuento de que todos nos ayudamos, siempre y cuando el candidato sea yo, no camina. Ya Sergio rompió, o está que lo hace, con Claudia. A mí siempre me ha gustado ella, pero tener que retractarse 4 veces, no le queda bonito. Aunque, aún así, es mil veces mejor que Varguitas. Para explicarlo yo diría que, si llegasen al purgatorio, a Vargas lo derriten en la paila más caliente y a Claudia, si acaso, la ponen a que barra todo el cielo. Es que dicen que allá la cosa si es justa y proporcional.

Yo insisto que ellos no son izquierda, son Centro, pero esta salida es de pura izquierda. Nunca la izquierda se ha podido unir y todas las coaliciones terminan en pelotera.

Por Vargas no voto ni si me toca escoger entre él y Timochenco, ya lo había dicho, si Timo multiplica su 1% y le alcanza para llegar a segunda vuelta, frente a Vargas Lleras o “El que diga Uribe” o, ni Dios lo quiera, Ordóñez, yo me iría para la playa y veo en la noche a ver quién quedó.

Creo que fue Claudia López quien explicó, hace tiempo, que en Colombia el voto maquinaria rondaba el 70 u 80% y era un voto cohesionado, mientras el voto opinión era menos y se dividía entre varios, incluso los de la maquinaria. Es donde yo creo que ya perdí. Es que, si se viene una coalición coja de Centro, por otro lado, Sergio, tres de derecha y dos de izquierda, no hay forma que el Centro tenga posibilidades. El centro busca votos de opinión y estos están atomizados; unos votan por la Derecha, por puro miedo, otros creen que es lo mejor, otros se van con Petro, creen que él es el redentor y los que quedemos, desplumados, no alcanzamos ni pa’ una curul en el concejo de Aracataca.

Siendo así, me ratifico, creo que Vargas Lleras tiene todo para ser presidente. Tiene a Santos y el erario público; tiene a Uribe y el miedo patrio; tiene a los cristianos y su cartel de la camandula; tiene a los Char y toda la maquinaria costeña; lo tiene todo, en él confluyen todos los males de los que nos quejamos todos los días. Pero el país del Espíritu Santo no es como Santo Tomas, aquí sois bienaventurados ya que creemos lo que no hemos visto y no creemos en lo que vemos.

A todas estas, ¿Qué le van a dejar a Vargas para destruir del acuerdo con las Farc? Es que ya 
desbarataron la JEP, les están quitando las circunscripciones especiales, poco a poco, han ido desplumando la margarita y dejaron a Margarita en bola. ¿Como pedirles a los combatientes que no vuelvan al monte?

A las Farc hay que entenderlas como 3 grandes grupos. Los barrigones de arriba, ellos están en un limbo, hicieron un acuerdo que no fue corroborado en las urnas, que como no tenía que serlo, lo metieron a sombrerazos, y ahora nadie sabe dónde terminaran. Otro grupo son los disidentes, que manejaban la “Traqueteada”, muchos se regresaron al monte y no hay otra solución que combatirlos. Y el último grupo, que es el que me preocupa, es el grueso de la muchachada, campesinos que nacieron sin opción, que se los tragó la guerra y que Colombia no les da la mano, a ellos, solo a ellos, nuestra sociedad les debería buscar alternativas.

Uribe con su terrible proceso con los Paramilitares, que terminó extraditándolos para callarlos, y ahora con la oposición destructiva que lideró contra el proceso con las Farc, y que poco a poco ha ido destruyendo y llevando a un limbo jurídico, que nadie sabe a dónde terminará, acabó con cualquier esperanza futura de acabar con la guerra en Colombia. Yo no desconozco que Santos hizo cosas indebidas, que hacen que los micos del acuerdo sean más intolerables, pero luego de estas dos experiencias vividas, todo insurgente sabrá que, si entrega su aparato de muerte, el gobierno no tendrá como garantizar lo negociado. Muchos dirán que se lo merecen, y podrán tener algo de razón, pero los pendejos, a los que la guerra toque, nunca podrán quitarse de encima esa pesada cruz, por lo menos no en los próximos 200 años.


Esa también la perdí.  

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