No ha llegado el
2018 y ya, desde hoy, me declaro perdedor. Una vez más mi candidato, aunque aún
no se define quien será, va a perder. El último presidente que se eligió con mi
voto fue Uribe. En adelante prometí no votar por el que gana, sino por el que
me parece bien, que nunca gana, ya que el elegido es el más “tramposo” y por
ese no voto.
A muchos nos da angustia no estar en el carro ganador, así que
muchas veces no votaba por el que me gustaba y lo hacía por el menos ‘peor’, ¡por
la patria! Pero caí bajo, voté por la reelección de Uribe, y eso no me lo
perdono; una cosa era votarle en la primera y otra votarle luego de haber sofocado
la constitución como lo hizo. Con Santos entendí que había que votar por Mockus,
así este no quedara. Aunque pequé con Urbe, recé con Santos, nunca le vote, así
que empaté.
Voy por el Centro, pero ya se agarraron
de las mechas. Es que ese cuento de que todos nos ayudamos, siempre y cuando el
candidato sea yo, no camina. Ya Sergio rompió, o está que lo hace, con Claudia.
A mí siempre me ha gustado ella, pero tener que retractarse 4 veces, no le
queda bonito. Aunque, aún así, es mil veces mejor que Varguitas. Para
explicarlo yo diría que, si llegasen al purgatorio, a Vargas lo derriten en la
paila más caliente y a Claudia, si acaso, la ponen a que barra todo el cielo.
Es que dicen que allá la cosa si es justa y proporcional.
Yo insisto que
ellos no son izquierda, son Centro, pero esta salida es de pura izquierda.
Nunca la izquierda se ha podido unir y todas las coaliciones terminan en
pelotera.
Por Vargas no
voto ni si me toca escoger entre él y Timochenco, ya lo había dicho, si Timo multiplica
su 1% y le alcanza para llegar a segunda vuelta, frente a Vargas Lleras o “El
que diga Uribe” o, ni Dios lo quiera, Ordóñez, yo me iría para la playa y veo
en la noche a ver quién quedó.
Creo que fue
Claudia López quien explicó, hace tiempo, que en Colombia el voto maquinaria
rondaba el 70 u 80% y era un voto cohesionado, mientras el voto opinión era
menos y se dividía entre varios, incluso los de la maquinaria. Es donde yo creo
que ya perdí. Es que, si se viene una coalición coja de Centro, por otro lado,
Sergio, tres de derecha y dos de izquierda, no hay forma que el Centro tenga
posibilidades. El centro busca votos de opinión y estos están atomizados; unos
votan por la Derecha, por puro miedo, otros creen que es lo mejor, otros se van
con Petro, creen que él es el redentor y los que quedemos, desplumados, no
alcanzamos ni pa’ una curul en el concejo de Aracataca.
Siendo así, me
ratifico, creo que Vargas Lleras tiene todo para ser presidente. Tiene a Santos
y el erario público; tiene a Uribe y el miedo patrio; tiene a los cristianos y su cartel de la camandula; tiene a los Char y toda
la maquinaria costeña; lo tiene todo, en él confluyen todos los males de los
que nos quejamos todos los días. Pero el país del Espíritu Santo no es como
Santo Tomas, aquí sois bienaventurados ya que creemos lo que no hemos visto y
no creemos en lo que vemos.
A todas estas, ¿Qué
le van a dejar a Vargas para destruir del acuerdo con las Farc? Es que ya
desbarataron la JEP, les están quitando las circunscripciones especiales, poco
a poco, han ido desplumando la margarita y dejaron a Margarita en bola. ¿Como pedirles
a los combatientes que no vuelvan al monte?
A las Farc hay
que entenderlas como 3 grandes grupos. Los barrigones de arriba, ellos están en
un limbo, hicieron un acuerdo que no fue corroborado en las urnas, que como no tenía
que serlo, lo metieron a sombrerazos, y ahora nadie sabe dónde terminaran. Otro
grupo son los disidentes, que manejaban la “Traqueteada”, muchos se regresaron
al monte y no hay otra solución que combatirlos. Y el último grupo, que es el
que me preocupa, es el grueso de la muchachada, campesinos que nacieron sin opción,
que se los tragó la guerra y que Colombia no les da la mano, a ellos, solo a
ellos, nuestra sociedad les debería buscar alternativas.
Uribe con su
terrible proceso con los Paramilitares, que terminó extraditándolos para
callarlos, y ahora con la oposición destructiva que lideró contra el proceso
con las Farc, y que poco a poco ha ido destruyendo y llevando a un limbo jurídico,
que nadie sabe a dónde terminará, acabó con cualquier esperanza futura de
acabar con la guerra en Colombia. Yo no desconozco que Santos hizo cosas
indebidas, que hacen que los micos del acuerdo sean más intolerables, pero
luego de estas dos experiencias vividas, todo insurgente sabrá que, si entrega
su aparato de muerte, el gobierno no tendrá como garantizar lo negociado.
Muchos dirán que se lo merecen, y podrán tener algo de razón, pero los pendejos,
a los que la guerra toque, nunca podrán quitarse de encima esa pesada cruz, por
lo menos no en los próximos 200 años.
Esa también la perdí.
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