Sunday, December 18, 2016

Los Papás de mis Amigos

Siempre he creído que mis papás son lo que son porque se lo han ganado y no porque me engendraron. Lo difícil no es engendrar (¡A buena que es la cosa!), lo difícil es criar. Bien dice un buen amigo que papá es el que compra la leche.

Igual ha pasado con los papas de mis amigos. Siempre los recuerdo con cariño, son la familia extendida que me protegían fuera de casa. Tengo amigos de toda la vida. A los 14 años llegué a vivir a Barranquilla, luego de 7 años en Cartagena. Mis amigos de esa época siguen siendo mis amigos, aunque no nos veamos nunca.

Recuerdo a los de la cuadra que tanto nos padecieron: Los Turcos, los papás de Fernando, Los Villa, la mamá de Omar, el viejo Toño y la sra. Elsa, los Chinos, la Sra. Gladys, los Pugliese, la mama de Yaye, más arriba mi gran amiga la sra. Sonia, mi amiga de Facebook y en persona, creo que hoy tengo mejor relación con ella que con los hijos, quienes serán siempre mis amigos, y hasta los papas de Puyo.

Con cada uno tendré una anécdota,  ¿como olvidar el día que bloqueamos con brea la cerradura de la panadería y no pudieron abrir a tiempo? La caja de Dulcerna con sapo y dos ladrillos, pa' que pesara. Los totes. Los de arriba y los de abajo. Las delicias de los Trigales. Las bolsitas de agua. O cuantas cosas que vivimos con los Meza. El burro que amaneció amarrado a la reja de los Turbay. Las peritas de la casa de Yaye. Las comilonas en Confucio.  El pudin de dulcerna con agua'e panela. Los ladrones que agarramos. La bola'e trapo en la 51, en plena bajada. La miniteca de palo del amigo de Luis H. Las clases de baile en la casa de los Villa. Los primeros tragos robados. La despedida de Adresito, que de la rabia salió a buscar la escopeta del tío y solo le alcanzó para esperarme con una bolsa de piedras arriba del techo de su casa. Los bombardeos a la casa de Copete' Diablo. Los campeonatos entre Gamines, Ricachones y Mantecos, que los Gamines no quisieron seguir juagando, "Es que ustedes son muy puercos, dan mucha patá", se quejaron.

Siempre los recuerdo,  algunos con más confianza, otros más de lejos, con unos me he vuelto a ver y a otros ni mas. Con algunos,  aunque tenga mucha confianza, nunca pude superar el señor o señora.

Más allá de la cuadra, el viejo Lucho y la sra. Rosario. Esa era mi segunda casa. El primer dia que fui y partí un plato de la coleccion pegada a la pared. Cuantas peas fui a reposar allá.  Los viajes a la Pintada. El chef, el cuentero, el aguardiente. El policía que detuvo a "una señora, dos perritos, tres muchachos y un señor ya de edad". El Suzuki, el Nueva Raza. La vez que llevaba durmiendo 27 horas y me mandaron a levantar "a ver si aún respira". Los cuentos agudos de la Sra. Rosario.

El viejo Eladio y la sra. Lucero. ¿Que puedo decir de ellos? Los aprecio como otros papás. Aún no entiendo por qué el Sr. Eladio, el gran señor, se fue primero que mi papá, que estaba desahuciado, como me duele aún. Era el tipo más caballeroso que conocí. Las salidas y despistes de la sra. Lucero.

Ya más grande, Doña Raquel y don Hernando, inolvidables.

Los papás de Rodri. El sr. Romulo y la sra. Amparo. No anda bien en estos días ella. Tal vez es la chispa que me hizo escribir hoy de ellos, "los papás de mis amigos". Cuanto nos aguantaron en su casa, en Villa Campestre. Las 'botaratas' en la piscina, que terminaban adentro todas las sillas, mesa, neveritas, botellas, todo.

Los papás de Harold. Otro gran señor. Otra gran señora. Siempre en su lugar, amables, muy agradables, muy gente.

El tio Jaime y sus amigos, sus caballos, condimentos La Caserita, ¡Viva el marketing! Los conciertos, desde Chayane hasta Lencho. Que buenos tiempos.

En este viaje de recuerdos, no puedo dejar de nombrar a toda la 'Chainera', nos abrieron las puertas de su casa y también hacen parte de los lindos recuerdos.

También recuerdo con cariño a la mamá de Quique, tan vallenata, machista, graciosa, dicharachera. E incluso a la del Cachaco.

Los papás de Gise, que la mandaban a apagar los abanicos, pa' que yo me fuera, hace poco me enteré que la estrategia era con todos, no sólo conmigo.

La primera vez que entré a un Striptease, era un hueco feo, donde la modelo era aún más fea. Andaba como en 16 o 17 años. Aún apenado,  estábamos acomodandonos, buscando buena vista, cuando veo a uno de los papás de mis amigos, muy apoltronado viendo el espectáculo. Enseguida le dije a uno de mis amigos, "Uy ahí está fulano, ¿que hacemos?", de una me respondió "¿Que vamos a hacer? Vamos a gorrearle ron, nosotros somos solteros". Dicho y hecho. Allá fuimos a saludar y la botella, por nuestro silencio, no se hizo esperar.

No se me puede pasar el viejo Ortega, que le salió cáncer y se lo comió,  y anda feliz echando el cuento. El tipo más parrandero, don Juan, pero al mismo tiempo, más responsable que conocí. ¡Una fiera!.

No había nombrado aquí a Mandy por que el no clasifica de papá,  el es mi amigo.

También recuerdo a los de Cartagena, pero esa es otra historia.

Son tantas anécdotas, tantos recuerdos, tanta gente. Seguro se me pasan muchos papás, quisiera tener más espacio para nombrarlos a todos, para recordar cada anécdota. Para agradecerles que siempre me cuidaron, se alegraron con mis buenas y sufrieron mis cagadas, como mi familia,  pero en la calle.

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